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martes, 5 de septiembre de 2023

Forum Edita: Inteligencia Artificial

Sergio Vila-Sanjuan entrevista a J.L. Arsuaga

He asistido a algunas ponencias del Forum Edita Barcelona 2023 para enterarme un poco de como respira el mundo editorial (y los escritores) ante la "bestia negra" que nos amenaza.

Ayer abrió la edición el periodista y escritor Sergio Vila-Sanjuan entrevistando al paleontólogo Juan Luís Arsuaga. Una charla muy interesante en la que el entrevistado restó importancia a la supuesta amenaza para dar valor a sus ventajas: según él, es una nueva herramienta que debemos utilizar para librarnos de tareas pesadas y monótonas, igual que hemos usado la Wikipedia hasta ahora, pero más evolucionada.  No cabe duda de que eliminará puestos de trabajo pero creará otros nuevos. Otra cosa es la posible amenaza que puede suponer a otros niveles que se deben controlar y legislar.


Juan Luís Arsuaga
Hoy hemos tenido, entre otros, al ingeniero informático Josep María Ganyet, especialista en IA, que
entre otras muchas cosas ha comentado que lo peor de la Inteligencia Artificial es su nombre: llamarlo "Inteligencia" es lo que más nos alarma. Da la impresión de que puede llegar a superar al ser humano e incluso controlarlo. No hay que olvidar que la IA se alimenta de datos que le han suministrado y le suministran a cada segundo los seres humanos, no puede inventar ni crear nada por su cuenta.


También han entrevistado a Iván García del Blanco, eurodiputado, que ha dicho que en la Comunidad Europea se está trabajando para poder limitar y controlar la actividad de la IA a nivel europeo y que se espera que se haga también a nivel internacional.

Hablando del tema concreto de los escritores (no olvidemos que el Forum lo organizan editores), me ha tranquilizado constatar que la IA nunca podrá suplir la creatividad, la imaginación y los sentimientos humanos; por lo que puede crear textos, pero no las sensaciones y sentimientos que los escritores somos capaces de transmitir con ellos. Solo puede imitarlos o copiarlos.

Josep Mª Ganyet

No recuerdo quien ha comentado que no debemos asustarnos tanto porque hace muchos años que convivimos con la IA más o menos desarrollada, desde que usamos Internet, teléfonos móviles y mucha tecnología más que ya forma parte de nuestra vida diaria. 

La última ponencia a la que he asistido ha sido la de Jorge Corrales, director general de CEDRO que ha versado, como es lógico, sobre los derechos de autor y en encontrar la manera de legislar estos derechos y que sean justamente remunerados.

Daniel Fernandez entrevista a Iván G. del Blanco


Mi conclusión personal, no necesariamente
acertada, es que debemos aprovechar los avances tecnológicos en nuestro beneficio, que para eso se inventan. No para escribir libros (lo he probado y el resultado es espantoso), sino para sacudirnos de encima tareas engorrosas y ser más productivos.

Y al margen del tema de la IA, no quiero cerrar esta crónica sin dar un tirón de orejas a la organización por la absoluta falta de presencia femenina en las ponencias. Muy mal "señoros".

domingo, 6 de septiembre de 2020

Carta de despedida a Lluna


Querida Lluna,

hace poco más de una semana que tuvimos que despedirnos de ti para siempre y todavía espero que salgas a recibirme con tus maullidos cuando llego a casa, que exijas tu desayuno con vehemencia por las mañanas y que te acurruques junto a mí en cuanto ves que me siento con el ordenador y sabes que voy a quedarme quieta un rato y puedes dormir tranquila.

Cuando llegaste a casa, hace 14 años, eras una bolita negra que se quedaba dormida en la palma de la mano de mi hijo, pero ya mostrabas tu carácter; lo pude comprobar la primera noche que pasaste en casa: te preparé una caja de cartón con una manta para que durmieras al lado de mi cama, y tú escalabas por la colcha con tus uñas una y otra vez para acomodarte junto a mi cara, como has hecho siempre; yo te devolvía a la caja porque tenía miedo de aplastarte mientras dormía, pero al final tuve que ceder.


Al pobre Tito, que era ya un abuelete, lo tenías frito mordisqueándole la cola y las orejas y subiéndote encima de él que aguantaba, estoico, obligándole a jugar (o utilizándolo como juguete), pero en el fondo creo que le alegraste la vejez.

En cambio no fuiste tan simpática cuando llegó Jimmy. Para entonces Tito ya no estaba y tu eras la reina de la casa, y se lo dejaste bien claro al novato en cuanto lo viste aparecer en el salón, con un tremendo bufido y el lomo bien arqueado para impresionarle, puesto que él ya era más grande que tú. Sin embargo captó el mensaje y reculó, asustado. Pero el buenazo de Jimmy era perseverante y no cesó en sus intentos de acercarse a ti; en un par de días

pudo acomodarse en la otra punta del sofá mientras tú lo vigilabas, recelosa; a la semana estabais el uno sobre el otro y os hicisteis inseparables, y vivisteis felices por seis años, hasta que una enfermedad de corazón te arrebató a tu compañero. Recuerdo que lo buscaste por todas partes durante varios días, y te volviste más mimosa, como si quisieras que yo compensara el amor y la atención que él te daba.

Ahora eres tú quien se ha ido y me ha dejado sola. La casa parece mucho más grande sin ti, ¡y mira que eras pequeñaja! Cualquier ruido, cualquier crujido del parqué me hace pensar que vienes por el pasillo.


Fue muy duro tomar la decisión de dejarte partir, llevabas tiempo enferma y yo me sentía egoísta por  querer mantenerte a mi lado, pero tampoco me creía con el derecho de decidir sobre tu vida. Te preguntaba a ti qué querías que hiciera, pero claro, tú no podías responderme. Un día por fin llegué a la conclusión de que no tenía sentido que siguieras sufriendo, aunque no lo demostrabas, los gatos sois así; lo tuyo no tenía solución, solo podías ir a peor y no tenías porqué aguantar hasta el final.



Entonces me diste la respuesta. El día de tu despedida habías empeorado de repente, no comiste, te costaba respirar, apenas eras capaz de moverte, solo para acurrucarte a mi lado y alejarte otra vez porque te sentías incómoda, inquieta. Era como si lo supieras y te hubieses rendido, como si me dieras tu consentimiento, y eso me tranquilizó, me hizo comprender que hacía lo correcto.

Ahora descansas en paz, te habrás reencontrado con Jimmy y con Tito en el Cielo de los Gatos y correteareis felices los tres juntos.


Gracias por haberme elegido como tu mamá humana y por todo el cariño y compañía que me has dado durante estos años. No te olvidaré, no os olvidaremos a ninguno de los tres, siempre estaréis en nuestro corazón.




martes, 10 de diciembre de 2019

Nuevo libro: "Mis viajes por el mundo en un puñado de páginas"



Hace apenas una semana publiqué mi libro número nueve: Mis viajes por el mundo en un puñado de páginas.

En esta ocasión se trata de una obra de no ficción que narra mis aventuras viajeras a lo largo y ancho del mundo desde los años ochenta hasta la actualidad.

Debo decir que he disfrutado mucho escribiéndolo y desempolvando álbumes de fotos, diarios y recuerdos para revivir viajes que se remontan a mi  más temprana juventud, cuando no teníamos móviles ni GPS, todavía se podía viajar en auto-stop y el turismo (el viaje) no estaba tan "democratizado" como para tener que controlar el acceso de visitantes a determinados lugares.

Grecia (1990)


No están incluidos todos los viajes que he realizado en estos años, sería demasiado largo y probablemente, tedioso. He hecho una selección de los que me han parecido más interesantes y divertidos, con lo que los lectores podrán visitar conmigo países como Cuba, Turquía, Egipto, Grecia, Tailandia, Malta, Italia, Marruecos, los EEUU y ciudades como París, Londres, Bruselas, Dublín, San Petersburgo, Dubrovnik y un largo etcétera.

Dublín (2010)



Viajaremos en coche, tren, barco, avión, incluso, como he dicho antes, en auto-stop. Nos hospedaremos en tiendas de campaña, pensiones, hoteles, casas particulares, camarotes,  y dormiremos al raso bajo las estrellas.


Espero haber sabido transmitir en este libro las sensaciones que yo viví en su momento, los sentimientos que me despertaron los lugares que descubría, las experiencias más amables y las que no lo fueron tanto, pero por encima de todo, mi pasión por los viajes y la aventura, y tal vez despertar en el lector ese mismo anhelo y animarlo a emprender un viaje. De no ser eso posible, siempre nos quedará viajar a través de los libros, que no es mala forma tampoco de hacerlo .

Tailandia (2016)






Podéis encontrar el libro en Amazon, tanto en formato ebook como en edición impresa. Y no olvidéis dejar una reseña cuando lo hayáis leído, eso ayuda a otros lectores y también a la autora.

martes, 12 de noviembre de 2019

Viaje a Argentina. Un sueño siempre postergado y por fin cumplido

En el Café Tortoni, Buenos Aires


Ni siquiera puedo recordar los años que llevaba deseando conocer la Argentina, muchos, pero siempre iba quedando para más adelante. Argentina está muy lejos, es un viaje duro, largo, caro por su lejanía, un país enorme con climatologías distintas a lo largo y ancho... Había que pensarlo bien, encontrar el momento, tener los medios para hacerlo.


Ushuaia
Y por fin surgió la oportunidad. Hace un año mi amiga Bibiana y yo decidimos liarnos la manta a la cabeza y lanzarnos a la aventura. Teníamos poco tiempo, ella, que es librera, solo disponía de dos semanas de vacaciones. Sabíamos que era poco tiempo para conocer un país tan vasto como ese, por lo que decidimos limitarnos a los cuatro puntos más representativos y que más nos ilusionaban: Buenos Aires, Ushuaia, el Calafate, Iguazú... Una locura...


En apenas dos semanas hemos volado en 9 aviones, hemos viajado de punta a punta del país, hemos estado un par de días a lo sumo en cada sitio sin tan siquiera deshacer la maleta, hemos madrugado a diario y caído en la cama rendidas cada noche después de caminar lo que no está escrito.

El tren del fin del mundo, Ushuaia

Pero lo que nos hemos llevado en la retina y en el corazón vale ese esfuerzo y mucho más.

El glaciar Perito Moreno, en el Calafate

Nos asomamos al fin del mundo en Ushuaia, recorrimos la Tierra del Fuego y navegamos por el canal  de Beagle. Nos emocionamos ante la visión del glaciar Perito Moreno hasta las lágrimas contemplando sus formas, sus tonalidades azules, su majestuosidad. Nos fuimos hasta Iguazú para extasiarnos ante las cataratas más impresionantes del mundo y recorrimos el parque nacional para contemplarlas desde todos los ángulos; la caída de toneladas de agua que se precipitan por la "garganta del diablo" con un estrépito ensordecedor es algo que no se puede explicar, hay que vivirlo; sentir las salpicaduras del agua en el rostro y empaparte por completo es fundirse con la naturaleza y cargarse de toda su energía. Dan ganas de gritar de felicidad.
Aquel mismo día, por la tarde, cruzamos a Brasil para contemplar las cataratas desde allí, que no resultan menos espectaculares.




Cataratas de Iguazú, Argentina
Nos quedaba Buenos Aires, ciudad mítica, grandiosa; nos dejamos las suelas de los zapatos caminándola toda; el Obelisco, el barrio de la Boca, la calle Corrientes, Florida, el café Tortoni frecuentado antaño por intelectuales y artistas no podía faltar en el recorrido de una escritora y una librera; tampoco la librería Ateneo que había sido un teatro y ahora es una espléndida librería donde residió por un tiempo mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú.

Cataratas de Iguazú, Brasil


Pero no nos pasó desapercibida la parte más dura de esta maravillosa ciudad: las crisis políticas y económicas que se han ido sucediendo han llenado las calles de personas sin hogar mientras otros, los más jóvenes, intentan vender lo que sea para subsistir día a día. Lamentable. Es una pena que un país tan hermoso, con tanto que ofrecer tenga que vivir esta situación. Sin embargo, los argentinos no pierden nunca su simpatía, ese especial encanto y ese afecto por nuestro país en el que todos tienen algún pariente.



Un banco dedicado a Mafalda, Buenos Aires



Los días pasaron volando y el viaje tocaba a su fin. Nos fuimos con ganas de volver y lo haremos algún día. Queda mucho por descubrir todavía y ojalá podamos hacerlo en un futuro con más calma. De ese segundo viaje nacerá probablemente un libro en el que pueda narrar mis vivencias con más detalle, porque Argentina su naturaleza exuberante y sus gentes se lo merecen.





jueves, 8 de agosto de 2019

Mis últimas lecturas


No tengo tiempo de comentar todos los libros que voy leyendo, pero dejaré unos pequeños apuntes de los que me han resultado más interesantes en los últimos meses.


Empezamos con El corazón de Ulises, de Javier Reverte, 
en el que el autor nos narra un viaje por Grecia, Turquía y Egipto. Tres países que yo también he visitado y me ha gustado recuperárlos a través de sus ojos y su pluma. Y me da la impresión de que el propio escritor disfrutó tanto al escribir el libro como yo al leerlo. 
Se nota su amor por Grecia y su cultura. Ha sido además una master class sobre mitología griega, la Odisea, de Homero y la figura de Ulises, y también un pequeño repaso a la Historia del Mundo a través de los distintos imperios que dominaron Europa, Asia y África.
Javier Reverte sabe combinar la anécdota, el humor y la cultura en una lectura amena y muy interesante.




La mujer del camarote 10, de Ruth Ware. 
Yo no soy muy de thriller, lo he comentado en alguna ocasión, pero leí este libro porque me lo recomendó una amiga y me enganchó en las primeras páginas. La protagonista, que ni siquiera cae demasiado bien, es una mujer un tanto neurótica que está pasando un mal momento. La invitan a un crucero de lujo y lo primero que hace es ser testigo de un asesinato. Nadie la cree, no hay cadáver y no falta ninguno de los pasajeros, por lo que su insistencia la meterá en más de un problema.
La forma de narrar de la autora te mantiene siempre en vilo y la lectura se hace muy ágil y amena.





El far (El faro), de María Carme Roca. Novela ganadora del Premio Prudenci Bertrana 2018. Secretos de familia, odios enquistados, amores frustrados, con el escenario de fondo del faro de la isla de Buda, en el Delta del Ebre (Tarragona), el más alto del mundo en el momento de su construcción en 1864 y del que ya no queda nada, devorado por el mar y la guerra. Un lugar inhóspito y muy significativo en la vida de los personajes protagonistas. 
La originalidad de la narración está en las distintas voces  que cuentan la historia, cada una desde su punto de vista.


Y esto es todo por hoy. 
Si estos títulos no os convencen, siempre os quedarán los míos ;)


miércoles, 6 de febrero de 2019

¿Qué fue antes, el lector o el escritor?


En las redes sociales existe la creencia (absurda, pienso yo) de que los escritores no leen...

Y eso ocurre porque las redes son un gran escaparate en el todos intentamos darnos a conocer y, si es posible, vender nuestros libros.

Por otra parte, la gran mayoría de nuestros seguidores son también escritores, sea porque tenemos intereses comunes, porque nos ayudamos mutuamente o por el puro egoísmo de algunos (que también los hay) que solo ven a los demás como un tablón de anuncios o como potenciales lectores.

Esto produce la sensación de que todo el mundo escribe y que nadie lee, y cuando tenemos un seguidor que se confiesa solo lector nos dan ganas de ponerle un altar.


Yo creo, sin embargo, que el escritor nace del lector.


Una empieza a leer un buen día, descubre todo el mundo de sensaciones que la lectura ofrece, se apasiona por los libros, y, poco a poco va surgiendo ese gusanillo, ese deseo de emular a sus ídolos literarios, esa necesidad de contar su propia historia a su manera. Y entonces, tímidamente, empieza a escribir, y le muestra sus creaciones a su círculo más íntimo, y como todos le dicen que lo hace muy bien, empieza a soñar con mostrárselo a otros, con llegar a convertirse en escritor/a.


Y de pronto un buen día ha entrado en el círculo y quiere que todo el mundo lo sepa, y quiere que le lean, y quiere vender...



Y entonces parece que se olvida de leer, que lo único que le importa es hablar de su libro. Pero yo no lo creo así. Yo creo que el escritor sigue leyendo, quizá incluso con más afán, porque quiere aprender de otros, pero se olvida de hablar de lo que lee, solo tiene en mente su propio libro.

Cierto que también hay algún osado/a que se atreve a publicar un libro sin haber leído en su vida, y encima presume de ello. Sabe juntar palabras e incluso construir una frase porque se lo enseñaron en el colegio, y de repente se le ocurre que escribir un libro puede ser el camino para alcanzar la fama y hacerse rico (a la ignorancia añadimos la ingenuidad).



Pero dudo que ese tipo de "escritor" llegue muy lejos. El escritor se hace leyendo. Esa es la mejor
escuela y de ella es de donde salen los escritores.


Por eso estoy convencida de que primero fue el lector, y de ahí nace el escritor. Y el escritor sigue leyendo y aprendiendo día tras día, aunque a menudo se olvide de mencionarlo.


viernes, 26 de octubre de 2018

Mis últimas lecturas

Aunque no tan últimas. Se me acumulan los libros leídos y no encuentro el momento de reseñarlos. Prometo enmendarme.

El ladrón de tiempo, de John Boyne, autor de la celebérrima El niño con el pijama de rayas.

Sinopsis: En 1758 el joven Matthieu Zéla abandona París acompañado por su hermano menor, Tomas, y por Dominique Sauvet, la única mujer a quien amará de verdad. Además de haber sido testigo de un brutal asesinato, aunque aún no lo sabe, Matthieu lleva consigo otro terrible secreto, una característica insólita y perturbadora: su cuerpo dejará de envejecer. Así, su prolongada existencia nos llevará desde la Revolución francesa hasta el Hollywood de los años veinte, de la Gran Exposición Universal de 1851 a la crisis del 29, y cuando el siglo XX llegue a su fin, la mente de Matthieu albergará un cúmulo de experiencias que harán de él un hombre sabio, aunque no necesariamente más feliz.

Mi opinión: La novela está bien narrada, con un lenguaje sencillo y cierto sentido del humor, lo que la hace ligera. Pero deja muchos cabos sueltos: no  sabemos la razón por la que Matthieu no envejece ni cómo es posible que a nadie le sorprenda, a lo largo del tiempo,  y que siempre tenga un sobrino que se llama Tomas (lo que  crea una cierta confusión en el lector) no constando que tenga familia ni hermanos, lo que hace la narración poco creíble. Es interesante, sin embargo, la parte histórica y el libro se lee con gusto. Entretenida.



Cosmética del enemigo, de Amelie Nothomb,.

Sinopsis: El vuelo de Jérôme Angust sufre un retraso sin determinar. Un desconocido, Textor Texel, le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia. A lo largo de su relato, la violación y el asesinato se irán perfilando con nitidez cada vez mayor, y Textor se transformará en una abominable encarnación de todos los fantasmas de Angust, quien verá convertida su anodina espera en una desagradable aventura.

Mi opinión: Es una novela corta que se lee, prácticamente, de una sentada. Más que nada, porque no puedes parar de leer. Te engancha desde el primer instante con un diálogo ágil, ocurrente y un final inesperado. Era la primera novela que leía de la autora y me sorprendió muy gratamente.







Petronille, de Amelie Nothomb.

Sinopsis: Novela de inspiración autobiográfica en la que Amelie traba amistad con Petronille en una librería en la que la primera ha sido invitada a firmar ejemplares de su obra. Pétronille Fanto, aspirante a escritora, un ser andrógino y extraño de veintidós años que  con el tiempo se convertirá en una escritora prolífica y neurótica.Las une  a ambas el amor a la bebida y a la literatura y crean una curiosa amistad en la que no falta el duelo dialéctico y las situaciones surrealistas. 

Mi opinión: Tras leer Cosmética del enemigo no pude resistirme a seguir con Amelie Nothomb y no me decepcionó. También esta es una novela breve y de fácil lectura, con un humor ácido, ironía y situaciones rocambolescas. Con el aliciente, además, de conocer un poco más a la autora y sus opìniones sobre literatura.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Navegando por el Báltico: Tallinn (Estonia)

Tallinn

Con cierto retraso, después de problemas varios incluido el tener que comprar un ordenador nuevo, retomamos la crónica del crucero por el Báltico que dejamos en San Petersburgo.

La siguiente escala de nuestro crucero era el puerto de Tallinn, una preciosa ciudad medieval de Estonia.

Catedral ortodoxa de Alexander Nevski


La verdad es que está absolutamente volcada en
el turismo y era difícil moverse por sus estrechas calles sin toparse con grupos de turistas, y del todo imposible hacer alguna foto sin "extras", lo que le resta parte de su encanto. Aunque quizás fuera  porque coincidió que era el día de mercado y supongo que una buena oportunidad de negocio para los... ¿tallinneses?

Una de las puertas de entrada a la ciudad








El caso es que los puestos del mercado estaban montados según la usanza medieval y todos los vendedores iban vestidos de la época. Incluso hicieron un pequeño espectáculo con bailes medievales en medio de la plaza del mercado. En fin, imagino que en invierno esa ciudad debe ser una delicia, pero lamentablemente no hay cruceros porque el mar está helado y el frío debe ser de antología. No hay nada perfecto.


Farmacia Raeapteek






Tallinn cuenta además con una de las farmacias en activo más antiguas del mundo, la de  Raeapteek,  en la misma plaza del mercado; se abrió en el siglo XVI y ha permanecido en activo de manera ininterrumpida desde entonces. Las dependientas despachan estóicamente Ibupropheno o tiritas mientras los turistas entran y salen, curiosean y hacen fotos (y compran Ibupropheno o tiritas).


Y ahí terminó el crucero para mí, puesto que esa misma noche sufrí una indisposición en el barco que me impidió visitar Estocolmo, origen y final del viaje. ¡Qué se le va a hacer!


Murallas y puerta de entrada a la ciudad



Empecé esta crónica en julio y la termino a primeros de septiembre, con el verano despidiéndose y el deber llamando a mi puerta: hay que ponerse a trabajar, que los libros no se escriben solos. 

El invierno invita al recogimiento, a encerrarse en la cueva e inventar mundos e historias. 
Algún día escribiré una novela ambientada en un crucero, creo que puede dar mucho de sí.








sábado, 5 de noviembre de 2016

Retirarse a tiempo


Se dice que retirarse a tiempo es una victoria. Opino, además, que es lo más inteligente que se puede hacer si uno quiere dejar un grato recuerdo, porque de lo contrario se arriesga a que los años, el endiosamiento y/o el deterioro mental le jueguen una mala pasada y el mundo acabe olvidando sus méritos para quedarse solo con la lamentable imagen de un vejestorio decrépito y bocazas.

No me refiero a nadie en concreto (o sí). Son varios los personajes que en estos momentos acuden a mi mente: actores, políticos, escritores...



Por fortuna los escritores no tienen necesidad de retirarse, pueden seguir escribiendo  en  tanto  y cuanto su mente y su imaginación se lo permitan ( o el gobierno de turno no les quite las pensiones y las ganas de seguir creando), pero quizás algunos sí deberían moderar sus apariciones públicas y comentarios.

Pasar de escritor de culto a playboy de pacotilla y decir entre otras lindezas que un canta/AUTOR como Bob Dylan no debe recibir premios literarios sino musicales no deja en muy buen lugar a un "escribidor" de la categoría de Vargas Llosa, a quien un día admiré y supongo que muchos de vosotros también.

Bob Dylan es un poeta, señor mío, y ha escrito (y musicado) grandes poemas a lo largo de su carrera. Es perfectamente merecedor de un premio literario. Como otros muchos compositores, como Joaquin Sabina, por ejemplo, el poeta urbano por excelencia.


Y me aparto del tema literario para recordar a otro personaje que estaría más guapo callado y lejos de los focos: don Felipe Gonzalez, a quien también admiré y seguí en su momento. Pero este es otro a quien los años le  han pasado factura y se ha olvidado de cuando era "Isidoro" y defendía a muerte los ideales socialistas. Ahora, ni su propio partido lo reconoce.


Marilyn Monroe o James Dean siempre serán jóvenes y bellos, aunque convertirse en mitos no entrara en sus planes; Greta Garbo y otras actrices tan inteligentes y realistas como ella, eligieron apartarse del mundo y dejar el grato recuerdo de su esplendor. Otras y otros pueden permitirse el lujo de seguir ahí con dignidad y  regalándonos los frutos de su conocimiento y experiencia. Los hay, en cambio, que deberían retirarse cuando todavía están a tiempo.


Pero supongo que no es fácil aceptar que uno ya no es lo que fue, renunciar al éxito y al reconocimiento que se tuvieron antaño. La vida es cruel...


En fin, después de estas reflexiones domingueras, os deseo una feliz semana.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Reseña de EL CAPARAZÓN DE LA TORTUGA en el blog "En tus libros me colé"

"El caparazón de la tortuga" de Lola Mariné

Con esta reseña cierro un mes del thriller muy productivo en el que he leído 7 libros. Hoy os traigo mis impresiones de "El caparazón de la tortuga", una novela con la que la autora quedó finalista en el concurso de autores indies de Amazon 2015.

Lola Mariné nació en Barcelona. A los 18 años se trasladó a Madrid para cumplir su sueño de ser actriz y sobrevivió en el mundo del espectáculo durante veinte años. Después decidió regresar a Barcelona donde se licenció en psicología e impartió talleres de teatro en diversos colegios para los que escribió varias obras infantiles y dirigió su puesta en escena. "Nunca fuimos a Katmandú", su primera novela, salió a la venta en septiembre de 2010. En 2012 publicó un libro de relatos, "Gatos por los tejados" y con "El caparazón de la tortuga" quedó finalista del concurso de autores inides 2015 de Amazón.

Sinopsis:
Un adolescente introvertido y de carácter sombrío desaparece sin dejar rastro; diez años después reaparecerá convertido en el ganador de un importante premio literario. ¿Qué ocurrió durante esos diez años? La explicación se oculta tras su peculiar relación con un hombre adinerado, atormentado y solitario que consume sus días en una aislada mansión; ese encuentro marcará el destino de ambos. 

Dos escritores, dos misántropos, dos voluntades encontradas.
Un thriller psicológico en el que nada ni nadie es lo que parece. 


Mis Impresiones:

El año pasado compré varios libros que participaban en el concurso de autores indies de Amazón, y por cuestión de tiempo, no pude llegar a leerlos. Por eso, este mes de agosto, aprovechando que quería quitarme pendientes y mi participación en el mes del thriller, decidí leer este título.

La historia comienza con la desaparición de Ángel, un joven de un pueblo del interior alicantino. El chico dijo a sus padres que iba a pasar el fin de semana estudiando en casa de un amigo, pero el domingo, al comprobar su tardanza y hablar con el compañero, los padres descubren que no estuvo con él, que no eran amigos, todo lo contrario, y en contra de lo que el chico les había hecho creer, no tenía ni un solo amigo.

La policía encuentra en su ordenador, su asidua participación en un foro de escritores, donde Ángel se hacía llamar Mephisto, y su intención de participar ese fin de semana, en un encuentro de escritores. Sin embargo, Ángel no llegó a acudir a la cita y su rastro se pierde a su llegada a Barcelona. 

Ángel, fue un niño inquieto, inteligente, especial, poco sociable, que no sonreía, de mirada concentrada por una miopía que provocó que le pusieran gafas y que le convirtió en el centro de las burlas. Fue un hijo tardío y muy deseado, al que sus padres no le negaron nada, con tendencia a aislarse, un completo desconocido para ellos, que no conocían sus sentimientos, ni lo que pensaba, ni quiénes eran sus amigos.

Un tío suyo le regaló “Las Narraciones Extraordinarias” de Edgar Allan Poe cuando era muy pequeñó, un libro que le impactó y le convirtió en un lector insaciable y voraz, descubriendo así a autores como Lovecraf, Bequer, Stoker, King… que le llevaban del relato fantástico al de terror, y del cuento gótico a las narraciones más macabras. Así nació el deseo de emular a sus ídolos y con 10 años escribió su primera novela. Ángel soñaba con ser algún día un célebre escritor. 

Un salto en el tiempo, nos lleva 10 años después, al momento en que sus padres descubren en los informativos, que se acaba de anunciar el fallo del certamen literario más prestigioso del país. La obra premiada es “El caparazón de la tortuga”, obra de un joven que quiere permanecer en el anonimato y que firma con el seudónimo deMephisto, y descubren que el joven de la pantalla es su hijo. Al mismo tiempo, en su habitación de hotel, Ángel celebra su triunfo, rememorando lo que ocurrió 10 años atrás.

A partir de ese momento la historia lleva un orden cronológico lineal, para conocer lo que ocurrió desde que Ángel desapareció hasta el momento actual, cuando al llegar a esa estación de tren, su destino cambió para siempre al conocer a“Maquiavelo”, pseudónimo tras el que se esconde un afamado escritor: Víctor del Valle, un hombre culto, de distinguidos modales, que le lleva mediante engaños, a su mansión con forma de caparazón de tortuga, con un firme propósito que cambiará el destino de ambos.

A través de un narrador omnisciente, iremos conociendo lo ocurrido, los sentimientos de Ángel ante su nueva situación, como van evolucionando, como surge una complicidad entre ellos, y a partir de la mitad del libro, mediante la técnica del flash back, profundizaremos en la historia y el pasado de Víctor, como llegó a ser el anacoreta en el que se ha convertido.

El estilo de la autora es sencillo pero muy cuidado, y a pesar de su ritmo pausado, por un predominio de la narración sobre el diálogo, mantiene la intriga a través del desarrollo de los personajes y de su compleja relación y de esa ambientación claustrofóbica dentro del caparazón.

Los personajes están perfectamente perfilados y detallados, unos personajes complejos, fríos, perversos, que nos mostrarán el lado más oscuro del alma humana, y en mi caso, no he empatizado ni conectado con ninguno de los dos, entiendo el deseo de Ángel de ser escritor, pero no su frialdad o su desapego familiar, y comprendo la historia de Víctor, pero no comparto la forma de conseguir su propósito, ni el sentido de conseguirlo de esa manera.

En definitiva“El caparazón de la tortuga” es un thriller psicológico sobre las motivaciones del escritor, una novela de ritmo pausado donde los personajes y su evolución, junto con la ambientación claustrofóbica, crean un clima de tensión e incluso de terror psicológico que se mantiene hasta el final del libro, una historia compleja, diferente, arriesgada, con un alto contenido metaliterario, y que si bien por cuestión de gustos no he disfrutado tanto como esperaba, tengo que reconocer que la autora la cierra con un final coherente y redondo.


Esta reseña participa en el mes temático del thriller organizada por Laky del blog: "Libros que hay que leer" 



domingo, 5 de junio de 2016

¡Acabada mi cuarta novela!


La semana pasada terminé otra novela, la cuarta, porque si bien tengo seis libros publicados, no todos son novelas; hay un libro de viajes: Nepal, cerca de las estrellas; uno de relatos: Gatos por los tejados; y un cuento infantil: Aburrilandia, el país sin libros.
Así que con Nunca fuimos a Katmandú, Habana Jazz Club y El caparazón de la tortuga, TLB será mi cuarta novela.
A veces tengo que enumerarlos porque ya me lío...
Pero centrémonos en la recién salida del horno, TLB, de la que solo puedo adelantar que va del mundo del espectáculo y que me lo he pasado pipa rememorando mis años de actriz.



Muchos escritores comentan que cuando terminan de escribir una novela se sienten vacíos, deprimidos y no sé cuántas cosas tremendas más. Yo, por el contrario, me siento liberada, eufórica. Quizás sea porque mientras escribo me obsesiono con la novela y la vivo las veinticuatro horas del día. Al principio me lo tomo con más calma porque sé que me queda mucho trabajo por delante, pero cuando se acerca el final me pasa como a los perros cuando vuelven de paseo y ven la puerta de su casa: que empiezan a tirar de la correa como locos para meterse en el portal, ¿no lo habéis observado? Bueno, pues a mí me pasa lo mismo: que quiero terminar y me ataco. Y cuando la termino, me entra el ansia por revisarla y dejarla estupenda; así que la reposo menos de lo que sería conveniente y me lanzo al ataque; pero tras una revisión viene otra, siempre retocas algo y se impone otro repaso para que no se escape nada. 
¿Cuando se termina de revisar una novela? Nunca. Y como eso no puede ser yo considero que está lista cuando soy capaz de leerla con las manos atadas a la espalda, es decir, sin tocar ni una coma.



Ni que decir tiene que eso es del todo imposible, por lo que llega un momento que estoy tan harta de la historia y de los personajes que decido que ya está bien. Pero para cuando llego a ese punto ya estoy tan histérica que ni salgo de casa ni veo a nadie, solo quiero terminar el trabajo. Por eso, cuando por fin la doy por acabada me siento liberada y feliz y no quiero volver a pensar en ella hasta que se publique.

Y ahora sí, TLB duerme  el sueño de los justos hasta que se decida su destino, lo cual no creo que ocurra hasta pasado el verano. Entretanto yo me declaro de vacaciones, pero no sé... la verdad es que hay un par de cosillas que me están dando vueltas por la cabeza...

jueves, 19 de febrero de 2015

Algo sobre mí

La semana pasada mi colega y amigo Francisco Gijón me invitó a su blog para que contara algo sobre mí y mis vicisitudes literarias. Este fue el resultado:

            "Siempre me gustó inventar historias. De pequeña los mayores me miraban raro porque hablaba sola, pero en realidad lo que hacía era dar voz a mis muñecas, que vivían las mil aventuras que creaba mi imaginación.  El siguiente paso fue poner a mis amigas a representar los cuentos que yo inventaba sobre la marcha y en los que, por supuesto, yo era siempre la protagonista. Eso me llevó a convertirme en actriz, y durante algunos años (bastantes) las luces de candilejas me deslumbraron y el mundo literario pasó a un segundo plano, aunque jamás lo abandoné. No recuerdo ningún periodo de mi vida sin algún rato diario de intimidad con un libro, ni tampoco sin buscar refugio en la escritura, aunque fuera de forma esporádica, pero nunca sin un cuaderno y un libro cerca de mí. En aquella época solía decir que cuando fuese vieja y me hubiese hartado del mundo de la farándula, me retiraría a una casa en la playa, viviría rodeada de perros y gatos y me dedicaría a escribir.

Francisco Gijón
No tuve que esperar tanto (bueno, todavía queda pendiente la casa en la playa).  En algún momento comprendí que me gustaba más escribir historias que representar lo que habían escrito otros, y sin apenas darme cuenta, me vi irremisiblemente inmersa en la creación literaria. Escribí mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, y todo fue sobre ruedas; enseguida me aceptó una agencia literaria, después una editorial; la novela se publicó y se vendió bien, sobre todo en ebook, convirtiéndose en un bestseller en el año 2012. Al mismo tiempo la crisis me alcanzó y me quedé sin trabajo, por lo que, lo quisiera o no (aunque más bien sí), me convertí en escritora a tiempo completo.

Solo han pasado cinco años desde entonces y me parece una eternidad por lo rápido que ha ido todo y lo que ha cambiado mi vida. Ya son cinco los libros que tengo publicados: Nunca fuimos a Katmandú, Habana Jazz Club, Gatos por los tejados, Nepal cerca de las estrellas y Aburrilandia, el país sin libros. Todos ellos están disponibles en Amazon en ebook y papel. 
Además, Amazon, me está traduciendo Habana Jazz Club al inglés y al alemán. Y mientras escribo una nueva novela, intento encontrar editorial  para otra que ya está lista para su publicación.

Todo esto sería muy bonito si no fuera porque, lamentablemente, no puedo vivir de mi trabajo, como la mayoría de la gente vive del suyo, que sería lo lógico y deseable. Parece que los escritores debemos pagar una especie de peaje por dedicarnos a lo que más nos apasiona, como si fuera un lujo que no tenemos derecho a permitirnos.
Espero que esto cambie algún día y que ustedes lo vean. Y yo también."

No dejéis de visitar El rincón de Francisco Gijón, es muy interesante :)