lunes, 11 de mayo de 2026

Agentes literarios, tan inaccesibles como las editoriales

 


Después de más de 15 años en este oficio y 11 libros publicados me doy cuenta de que en este bendito país nuestro en el que la creatividad nos sale por las orejas, cada día se hace más difícil publicar sin una agencia literaria que te respalde.

Tuve una cuando empezaba, y muy buena por cierto, pero cometí un error de novata: tras el éxito de mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, me impacienté al comprobar que mi segunda novela no encontraba editorial tan fácilmente y decidí intentarlo por mi cuenta. Publiqué Habana Jazz Club en Amazon y me fue bien, incluso fue traducida al inglés y al alemán. Y de nuevo tuve suerte con la tercera, El caparazón de la tortuga, que fue finalista en el concurso literario Storyteller y me dio no pocas alegrías y beneficios económicos. 


Pero Amazon empezó a convertirse en un pozo sin fondo donde todo valía y resultaba difícil destacar,
por lo que decidí volver a la publicación tradicional con editorial. Desde entonces he tenido mejor o peor suerte con mis novelas, pero a estas alturas me doy cuenta de que para acceder a una editorial de peso es necesario un agente. Pero, ¡oh, sorpresa!, los agentes literarios son tan inaccesibles como las editoriales. O no te atienden (porque están saturados) o ¡pretenden cobrarte incluso por leer tu manuscrito!

¡Flipa, Mari Pili!


Así que solo nos queda seguir escribiendo porque necesitamos hacerlo, disfrutar ese momento de creación y después... Ya se verá.