lunes, 11 de mayo de 2026

Agentes literarios, tan inaccesibles como las editoriales

 


Después de más de 15 años en este oficio y 11 libros publicados me doy cuenta de que en este bendito país nuestro en el que la creatividad nos sale por las orejas, cada día se hace más difícil publicar sin una agencia literaria que te respalde.

Tuve una cuando empezaba, y muy buena por cierto, pero cometí un error de novata: tras el éxito de mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, me impacienté al comprobar que mi segunda novela no encontraba editorial tan fácilmente y decidí intentarlo por mi cuenta. Publiqué Habana Jazz Club en Amazon y me fue bien, incluso fue traducida al inglés y al alemán. Y de nuevo tuve suerte con la tercera, El caparazón de la tortuga, que fue finalista en el concurso literario Storyteller y me dio no pocas alegrías y beneficios económicos. 


Pero Amazon empezó a convertirse en un pozo sin fondo donde todo valía y resultaba difícil destacar,
por lo que decidí volver a la publicación tradicional con editorial. Desde entonces he tenido mejor o peor suerte con mis novelas, pero a estas alturas me doy cuenta de que para acceder a una editorial de peso es necesario un agente. Pero, ¡oh, sorpresa!, los agentes literarios son tan inaccesibles como las editoriales. O no te atienden (porque están saturados) o ¡pretenden cobrarte incluso por leer tu manuscrito!

¡Flipa, Mari Pili!


Así que solo nos queda seguir escribiendo porque necesitamos hacerlo, disfrutar ese momento de creación y después... Ya se verá.



domingo, 8 de marzo de 2026

El día Internacional de la mujer no es una fiesta

 


No nos felicitéis, no nos felicitemos por ser mujeres en un día en el que se conmemora la atrocidad endémica contra nosotras.

En lo que llevamos de 2026 han asesinado en nuestro país a 10 mujeres, y a 2 niños por violencia vicaria, seguramente hay miles de víctimas silenciosas que sufren a diario la violencia machista y no sabemos de ellas hasta que son noticia en un programa de televisión porque el maltratador ha acabar con ellas.

Hay otras violencias contra las mujeres igual de dramáticas aunque no tengan resultado de muerte: laborales, sociales, incluso políticas.

No hay nada que celebrar, hay que reflexionar, estar unidos hombres y mujeres en esta lucha porque también os incumbe a vosotros. Hoy me ha dicho un amigo que de alguna manera se siente culpable de todo el mal que han sufrido y sufren las mujeres, por el mero hecho de ser hombre.

No, amigos, no sois culpables por ser hombres, pero sí lo sois si pensáis que esto no va con
vosotros porque  no maltratáis a ninguna mujer, pero tampoco hacéis nada por apoyarnos en nuestra lucha en busca de esa igualdad y ese respeto que merecemos al igual que vosotros; por esos micromachismos que quizá ni siquiera percibís: un comentario, una mirada irrespetuosa, una forma de pensar que ni siquiera es consciente, que habéis heredado, pero que perpetuáis por falta de reflexión. 

Id a las manifestaciones, apoyad a las mujeres a diario con pequeños detalles que demuestran respeto por vuestras compañeras de trabajo, vuestras esposas, hermanas, madres, hijas, desconocidas...


Me diréis que también hay mujeres machistas. Cierto. Hay madres que educan como las educaron, hay mujeres que esperan un comportamiento especial de los hombres porque saben que son objetos de deseo (sí, objetos) y, aunque suene crudo, ellas mismas se ponen un precio, muchas veces sin darse cuenta. Es lamentable y un retroceso para la dignidad las mujeres que se valoran como personas.

La sociedad está sufriendo un retroceso alarmante en todos los sentidos, en los avances alcanzados con sangre, sudor y lágrimas durante muchos años por las mujeres, también. 

¡Cuidado! No lo permitamos, ni hombres ni mujeres, y sigamos avanzando unidos.