No es que me haya ido mal. He seguido disfrutando del éxito de Nunca fuimos a Katmandú en presentaciones, tertulias y conferencias, y su lanzamiento digital no ha sido menos exitoso, ya que se mantiene desde su publicación, en el mes de febrero, en el Top de best sellers de Amazon. Diez meses ya y más de 8000 ejemplares vendidos solo en España. En el resto del mundo, se va vendiendo, a menor escala, pero pienso que poder hablar del "resto del mundo" ya es todo un triunfo.
He podido vivir de mi trabajo. Si no de las ventas de mis libros, sí de mis talleres literarios, los informes de lectura y las correcciones de manuscritos. En definitiva, he vivido de la literatura y de hacer lo que me gusta.
En verano publiqué mi libro de relatos, Gatos por los tejados, tanto en papel, en Bubok, como en ebook, en Amazon.
Y en octubre, tras muchos meses de espera de respuesta editorial, decidí lanzarme a la publicación digital de mi segunda novela, Habana Jazz Club, que de una forma o de otra, muy pronto aparecerá también en papel.
En lo personal, he vivido momentos buenos y malos, como todo hijo de vecino; he conocido a gente estupenda, me he llevado algunas decepciones, he tenido lejos a mi hijo; pero en general, creo que ha sido un año raro para todos y especialmente duro en España.
El 2013 es un cheque en blanco que espero poder llenar de cosas buenas. De momento, tengo a mi hijo en casa y estrenaremos el año con un hermoso proyecto compartido del que pronto os hablaré.
