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viernes, 27 de diciembre de 2024

Las redes del odio


 Veo con tristeza que las redes sociales, creadas en principio para comunicarse de forma lúdica, se están convirtiendo cada vez más en estercoleros donde volcar el odio, las frustraciones y todas las miserias humanas imaginables y por imaginar.

El anonimato tras el que se esconden muchos cobardes les da carta blanca para soltar todo tipo de  comentarios que, probablemente, no se atreverían a expresar cara a cara, más que nada porque se la partirían.

El insulto es la respuesta fácil, la descalificación, el juicio sin fundamento, el odio ante la opinión ajena, simplemente porque no coincide con la tuya.


En las redes todo el mundo es experto en política, en economía, en psicología, todo el mundo es juez y jurado y está en posesión de la verdad y la impone sentando cátedra y por la vía de la agresividad y la violencia.

Me temo que esta situación es un reflejo de la realidad. Vivimos en un mundo tensionado, apocalíptico, la negatividad y la agresividad es la energía que mueve el mundo.


Me preguntaréis qué hago yo entonces en las redes sociales si mi visión sobre ellas es tan negativa. Pues estoy porque soy escritora, porque necesito promocionar mi obra y porque intento dar una visión más positiva y optimista de la vida. Pero cada vez me centro más en mi propio universo porque no quiero que me arrastre la marea negra del odio que se extiende como una plaga, y me atrape.

Paz, empatía y amor es lo que deberíamos intentar extender por las redes.

Sed felices.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Feisbulandia, ¿un mundo feliz?

Sé que algunos de los más fieles seguidores de este blog se resisten de forma empecinada a entrar en el mundo de Facebook, y probablemente hacen bien. Otros, sucumbimos hace tiempo. Yo lo hice por consejo de algún compañero cuando se publicó mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, y estoy segura de que FB contribuyó de forma notable al éxito que obtuvo el libro.

Para los escritores FB es un enorme escaparate que nos da la posibilidad de llegar a rincones inimaginables, nos permite interaccionar entre nosotros y  nos acerca a los lectores, que es lo más importante.

Pero con el tiempo te das cuenta de que FB se acaba convirtiendo en un patio de vecinos en el todos acabamos conociéndonos, cada quién con sus  filias y  sus fobias, algunos con intereses creados, con falsas palmaditas en la espalda (el famoso "me gusta").Todos exhibimos nuestra mejor sonrisa, nuestros éxitos, nuestra felicidad, que para eso estamos en  Feisbulandia, y como si de un acuerdo tácito se tratase, guardamos los trapos sucios en casa, o lo que es peor: los sacamos en petit comité y ponemos verde a la vecina que nunca se enterará de por qué de repente fulanita la mira mal o ya no le habla, y no tendrá  oportunidad de defenderse; o vendemos nuestras penas, somos las más buenas y generosas para ganarnos la compasión y el favor del grupito que nos interesa, pero nunca mostramos nuestra verdadera cara en público porque eso no es popular ni políticamente correcto.

Sin embargo, FB también tiene cosas buenas. Personalmente me ha permitido reencontrar amigos, hacer otros nuevos y conectar con los lectores que son los que me animan día a día a seguir escribiendo.

En fin, que estoy con gripe y la moral baja. Y no sé si alguien tenía que decirlo, pero yo me moría de ganas de hacerlo.

¡Feliz semana!