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lunes, 15 de agosto de 2016

"Nunca fuimos a Katmandú" sigue vivita y coleando

Segunda edición

Rastreando Google en un rato tonto, me encuentro con una reseña reciente de Nunca fuimos a Katmandú, que no había visto, en el blog Desván de palabras y pensamientos, firmado por M.A.G a quien no sé si conozco.

Transcribo la reseña porque me ha encantado y me sirve, además, para daros una noticia sobre la novela: muchos lectores me han preguntado cómo podían conseguir el libro en edición impresa, y a todos he tenido que decirles que estaba  agotado y la editorial, propietaria de los derechos, no había tenido a bien sacar una segunda edición.
Ahora, a punto de vencer el contrato de exclusividad y ante la desaparición de la editorial de marras, he decidido subirlo a Amazon (Create Space) en papel a un precio "de bolsillo" de 10€.
Lo podéis comprar allí y en tres días lo tenéis en casa.

Nunca fuimos a Katmandú, para quien no lo sepa, lleva publicada en ebook desde 2012, fue número uno en Amazon ese mismo año y a día de hoy sigue siendo uno de mis libros más vendidos.

Primera edición
Y aquí tenéis la reseña del blog Desván de palabras y pensamientos:

Últimamente tengo suerte, y escojo al azar libros que sutilmente me devuelven a aquellas lecturas que relajan, no se hacen densas ni obligan a hacer grandes esfuerzos memorizando nombres o lugares.
Nunca fuimos a Katmandú es de esos libros que van tomando importancia a medida que pasa el tiempo, porque se trata de historias sencillas, reales, en los que el protagonismo lo cobra la identificación que cualquiera hará al enfrentarse a capítulos íntimos, poblados de afectos, de añoranza en ocasiones, que no rebela en trágico desenlace.  Ahí es en donde la autora me ha dejado con ese gustillo amargo e inesperado, porque si como lectora he presentido el trasfondo de violencia, lo mismo que ocurre en la vida real, he confiado en que la protagonista seguiría a su instinto, y para mi desencanto, me equivoqué de pleno, con lo que corroboro la audacia de la escritora, que ha dejado para el último capítulo el do de pecho de esta novela, sabiendo que en esos últimos párrafos se quedaría el poso y el recuerdo de esta novela.
Espero que la persona que lo haya recuperado del asiento de autobús en el que lo dejé lo disfrute tanto como yo.

Gracias a M.A.G. y larga vida a Nunca fuimos a Katmandú.

lunes, 22 de julio de 2013

¿Quién entiende a los lectores?

Esa es la gran pregunta que nos hacemos la mayoría de escritores, creo yo.
¿Por qué unas novelas arrasan y a otras nadie les hace ni caso? Podríamos pensar que unas son buenas y otras no, pero ¿cómo saber si una novela es buena si no se le da una oportunidad? En cambio, a otras, el lector se tira de cabeza, aunque tengan malas críticas, pero se venden...

Durante el año 2012 Nunca fuimos a Katmandú fue uno de los ebooks más vendidos en Amazon, lo compraron más de 8.000 lectores solo en España y allí sigue, repuntando otra vez y colándose en el Top de Best Sellers tras año y medio desde su publicación.

Muchos lectores, después de leerla, me han preguntado que para cuando la siguiente. Bien, pues la siguiente ya está aquí, es Habana Jazz Club y, para mi sorpresa,  aunque se va vendiendo, no está teniendo la misma aceptación que Nunca fuimos a Katmandú. ¿Por qué? ¡Ah! Misterio...

En mi opinión Habana Jazz Club es mejor que Nunca fuimos a Katmandú. La experiencia es un grado, por lo que considero que está mejor escrita, es más redonda y la historia atrapa y emociona a quienes han tenido a bien leerla, según los comentarios que me llegan. Os dejo la sinopsis (que he cambiado mil veces) para que os hagáis una idea:

"Cada noche, en el Habana Jazz Club, se entrecruzan las vidas y las historias de diversos personajes:
Armando, su propietario, renunció a una existencia acomodada y segura para emprender la incierta aventura de abrir un club de jazz; Matías, el viejo pianista, forma parte de la historia del local y es imposible imaginarlo separado de su piano; Tatiana mitiga entre cigarrillos y alcohol la nostalgia de un tiempo perdido para siempre en el que era una bella y reputada actriz adorada por todos; Gerardo abandonó pinceles y sueños en su juventud, y cuando parecía que su destino estaba escrito, decidió empezar una nueva vida; Billie, tras azarosas y duras experiencias desde que abandonó su Cuba natal para seguir al hombre que amaba, encuentra un puerto seguro en el que cobijar su alma



y sus canciones…"


¿Qué es lo que falla? ¿El título? ¿La portada? ¿La temática? Me gustaría saber lo que opináis como lectores.

Y, por cierto, por si toda esta disertación ha despertado vuestro interés, aquí os dejo el enlace de Amazon, jeje... También se puede comprar en papel.

Feliz semana!




lunes, 27 de mayo de 2013

Morir de éxito


En el mundo literario el éxito es un arma de doble filo.

Cualquier autor sueña con que su obra sea un "bombazo", es decir, que se convierta en un best seller y le haga rico y famoso de la noche a la mañana, aunque muchos menosprecien esa etiqueta por considerar que los títulos que la consiguen son de poca calidad y consecuencia del marqueting;  algo que es cierto en muchos casos, pero también  sabemos todos que no siempre es así.

Se me ocurre hacer esta reflexión mientras leo Misión Olvido, de María Dueñas, lectura que había  ido retrasando  porque no he oído hablar muy bien de ella: "No está a la altura de El tiempo entre costuras", "No vale nada", "Cría fama y échate a dormir", etc.

Estos mismos comentarios los había escuchado anteriormente refiriéndose a Carlos Ruíz Zafón, Idelfonso Falcones o incluso Ken Follet.

Creo que para cualquier autor, una vez pasada la borrachera  del éxito inesperado, debe ser angustioso sentarse ante la página en blanco. ¿Podrá estar a la altura? ¿Cómo superar lo insuperable? Las espectativas de los lectores son altas, se vuelven más exigentes con sus ídolos y no perdonan. La única posibilidad es repetir la fórmula, pero eso también se lo criticarán.

En mi opinión, si un autor ha triunfado y nos ha parecido el mejor escritor del mundo, no puede convertirse  en el peor con su siguiente obra ni haber agotado todas sus posibilidades creativas. Pienso que la práctica hace al maestro y cualquier escritor crece y aprende con cada nuevo trabajo, así que nunca podrá  escribir peor aunque no acierte con el filón que lo encumbre de nuevo y sea del gusto de millones de lectores.

Esto me hace pensar en los que ven los toros desde la barrera y le gritan al torero que se arrime. O el espectador de un partido de fútbol que increpa a los jugadores desde las gradas. ¿Por qué no te pones tú?  y a ver si lo haces mejor.

Ser escritor no es tan fácil ni bonito como puedan pensar algunos. Es un trabajo duro y solitario que no siempre obtiene el reconocimiento que merece.

¡Feliz semana!